Uno de los pilares fundamentales para la seguridad de la información en cualquier organización, y en particular en el sector financiero, es la adecuada clasificación de los datos. Según el Artículo 6° – (Clasificación de la información) de la SECCIÓN 3: ADMINISTRACIÓN DE LA SEGURIDAD DE LA INFORMACIÓN del Reglamento para la Gestión de Seguridad de la Información en Bolivia, las entidades supervisadas deben establecer un esquema claro de clasificación, teniendo en cuenta la criticidad y sensibilidad de la información.
1. Importancia de una Efectiva Clasificación de la Información
La clasificación permite a las organizaciones discernir la naturaleza de sus datos y asignar recursos adecuados para su protección. En el contexto financiero, esto es esencial, ya que determina cómo se almacena, transmite y accede a la información. Considerando los niveles básicos de clasificación:
- Confidencial: Este nivel abarca información cuya divulgación no autorizada podría tener graves consecuencias para la entidad financiera. Ejemplos de esto incluyen datos de transacciones financieras, detalles de cuentas de clientes y estrategias comerciales futuras. Dicha información debería tener restricciones de acceso estrictas y medidas de seguridad robustas, como la encriptación.
- Interno: Aunque menos sensible que la información confidencial, la información clasificada como “interna” aún debe ser protegida. Esto podría involucrar comunicaciones entre departamentos, protocolos operativos o registros de empleados. Mientras que el acceso no está tan restringido como con la información confidencial, aún debería estar limitado a aquellos con una necesidad legítima de conocerla.
- Público: Datos que son de dominio público y no requieren medidas de seguridad especiales. Estos pueden incluir anuncios públicos, folletos promocionales y otros materiales diseñados para la distribución general.
2. Herramientas y Buenas Prácticas Internacionales
Para la clasificación de la información, las entidades financieras pueden referirse a marcos y estándares internacionales, como la ISO/IEC 27001, que ofrece directrices para la gestión de la seguridad de la información. Además, el NIST Special Publication 800-60 proporciona pautas detalladas sobre la categorización de la información. Está diseñado para ayudar a las agencias federales a categorizar la información y los sistemas de información según los niveles de riesgo. Proporciona directrices para determinar los niveles de impacto en caso de que la integridad, disponibilidad o confidencialidad de la información se vea comprometida.
3. Implementación y Formación
Una vez definido el esquema de clasificación, es esencial que las entidades financieras capaciten a su personal sobre cómo utilizarlo. Las sesiones de formación deben incluir ejemplos prácticos y simulacros para garantizar que todos entiendan cómo clasificar correctamente la información. Además, la revisión periódica y las auditorías internas asegurarán que la clasificación se mantenga actualizada y siga siendo relevante.
La clasificación adecuada de la información es vital para garantizar la seguridad y confidencialidad de los datos en el sector financiero.
Establecer y mantener un esquema de clasificación robusto y coherente es esencial para cumplir con las regulaciones y proteger los activos más valiosos de una entidad.
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